Aniversario del Golpe Genocida

Documento Santa Fe

Una vez más en este 24 de marzo, venimos en unidad para repudiar a la dictadura cívico militar más sanguinaria, atroz, antipopular, vendepatria y cobarde de la historia argentina.

Una dictadura que vino a profundizar a niveles inimaginables el accionar del Terrorismo de Estado iniciado por el operativo Independencia, el Decreto de Exterminio y la Triple A con sus cómplices y mentores políticos, empresarios y sindicalistas corruptos.

Hoy como todos los 24 venimos a hacer Memoria. A renovar nuestro compromiso para que sigamos develando la verdad sobre los hechos más dolorosos de nuestra historia, y para que siga avanzando la Justicia.

Venimos a sostener y a consolidar los logros alcanzados sumando fuerzas para las nuevas batallas y nuevas conquistas populares. Y venimos también a combatir contra todas las acciones y omisiones que afectan a los derechos humanos de hoy.

Venimos, como siempre lo hemos hecho, a reivindicar a nuestros compañeros, hijos, hermanos, padres y amigos, asesinados y desaparecidos por los sostenedores del sistema capitalista sometido a un imperio que adiestró a los militares argentinos como verdaderos cipayos y criminales en la Escuela de las Américas.
El accionar de las FFAA y demás fuerzas represivas en 1976 encuentra sus antecedentes y antecesores en la campaña del desierto de Roca, en los asesinatos masivos de trabajadores a manos del ejército en las huelgas obreras de los talleres Vasena en 1919 y en la Patagonia en 1921. En los golpes de 1930, 1955 y 1966. En los bombardeos asesinos a plaza de mayo contra el pueblo y el gobierno popular en junio de 1955. Y en la masacre de Trelew el 22 de agosto de 1972.
Pero nunca se ejerció la tortura, el crimen y la desaparición forzada de personas como en la última dictadura cívico-militar.
La tortura llevada al paroxismo y ejercida cruelmente por esbirros especialmente entrenados para deshumanizarlos; se ejerció para pisotear la dignidad y quebrantar la voluntad de nuestros compañeros y compañeras. Agravado en el caso de las mujeres, a quienes violaban en la mayor parte de los casos.

La desaparición forzada de personas que no fue otra cosa que la eliminación física de la vanguardia revolucionaria del pueblo argentino y de todos aquellos obreros, campesinos, estudiantes, miembros de organizaciones barriales, soldados conscriptos, religiosos, personalidades de la cultura y demás integrantes del pueblo que significaban un estorbo para sus planes de concentración y centralización capitalista. Desaparición forzada que terminaba en los vuelos de la muerte, los enterramientos clandestinos como en el Campo Militar San Pedro, o la quema de los cuerpos como en Tucumán. Todo eso para ocultar los crímenes y para sembrar el terror.

Mujeres que fueron madres en los campos de concentración para luego ser despojadas de sus hijos. Niños que fueron privados de su identidad biológica y apropiados en muchos casos por los represores como si fueran parte del botín de guerra.

Tortura, asesinatos, desaparición forzada de personas y apropiación de niños, todos delitos de lesa humanidad que configuran juntos el delito de genocidio.

Todos los golpes de estado en argentina pero en especial el del 76 reforzaron las dependencias, reestructuraron la acumulación económica hacia los sectores más poderosos y minoritarios e inclinaron salvajemente la distribución social de la riqueza en toda la sociedad argentina mediante el miedo, impulsaron en lo ideológico posiciones cavernarias, atacaron todo lo progresista en la cultura y el arte, extendiendo los márgenes represivos a todos los sectores sociales incluso dentro de sus mismas fuerzas de apoyo.

En una palabra no tuvieron límites, rompieron mediante el terror, todos los pisos de identidad y sobre esa base intentaron su última aventura, utilizando una causa justa como el reclamo de Malvinas, lanzando una Guerra donde dejaron al descubierto todas sus miserias. Guerra de la cual hoy a 30 años, reivindicamos como honrosa excepción, la lucha de los soldados conscriptos.

Detrás de cada gran fortuna, hay un gran crimen decía el francés Honoré de Balzac. Y de eso es de lo que se trata el genocidio llevado adelante por estos miserables y cobardes. No encuentra otra razón que la de asegurar las superganancias de los monopolios y la oligarquía financiera junto a los eternos propietarios de la tierra representados por la Sociedad Rural. Por eso colaboraron entregando a sus trabajadores, y fueron en realidad los verdaderos mentores de una dictadura que fue “cívico militar”. No casualmente Martínez de Hoz fue Ministro de Economía de la Dictadura, y Domingo Cavallo fue funcionario del Banco Central. Desde ahí hicieron funcionar la llamada “bicicleta financiera”, con la famosa “tablita del dólar” con la que se enriquecieron muchos de los que hoy son los grandes empresarios de nuestro país, vaciaron empresas públicas y crearon la deuda externa que es una de las herramientas más poderosas con que se saquea y domina a nuestro país.

Grandes empresarios enriquecidos en tiempos de la dictadura, que de argentinos no tienen nada, porque no vacilan en vender sus empresas al capital extranjero para dedicarse a vivir de la especulación.
La denominación de golpe cívico-militar implica que fuerzas políticas, económicas y religiosas se comprometieron con las FF.AA en todo su recorrido, es más, fueron la apoyatura de recursos y el sostén del brazo armado de las clases dominantes y las empresas multinacionales europeas y norteamericanas.

Por eso queremos resaltar la responsabilidad del Poder Económico en el Terrorismo de Estado que perpetró el Genocidio. Un Poder Económico que tuvo nombre y apellido: la Ford, la Mercedes Ben, Acindar, Ledesma, etc. Un Poder Económico que fue mucho más que la pata civil de la dictadura,  y sigue siendo el centro del Poder Real.
Fue Domingo Cavallo nuevamente, esta vez como funcionario de dos gobiernos constitucionales, quien pergenio la entrega de las empresas públicas al capital extranjero y el megacange, multiplicando la desocupación y la pobreza.
Esa fue la continuidad de las políticas de entrega iniciadas por la dictadura.
Una dictadura que vino a coartar el torrente popular más importante de la historia argentina, que reconoce su inicio en mayo de 1810, con Belgrano, Moreno y San Martín.

Desde distintas vertientes políticas, en los años 60 y 70 crecían en nuestro país las ansias populares que se expresaban en muchas consignas, y que se sintetizaban en un objetivo compartido por todos: LIBERACIÓN NACIONAL Y SOCIAL de nuestro pueblo. La soberanía nacional y popular, el socialismo como modo de vida más humano, basado en la igualdad y la solidaridad, no solo entre las personas, sino entre todos los pueblos del mundo. La liquidación de toda forma de discriminación. La verdadera conquista de la paz, que es la que se basa en la justicia. Ese es el ideario de los compañeros que hoy venimos a reivindicar.

En los años 70 emergía como un volcán una juventud que había forjado un compromiso inquebrantable con su pueblo. Jóvenes estudiantes, obreros, villeros, campesinos e intelectuales, que enarbolaban sus banderas de liberación, conquistaban espacios políticos, promovían mejoras sociales en sus lugares de militancia, denunciaban y combatían a la oligarquía y a sus cómplices enquistados en las propias filas de las organizaciones sociales y sindicales. Córdoba había abierto un camino en 1969 y le siguieron infinidades de luchas que construían poder popular de muy diversas formas.
Por eso el genocidio que cometió la dictadura contra el pueblo argentino, en los marcos del plan Cóndor para toda Latinoamérica, no constituye solamente una serie de abominables crímenes de lesa humanidad, sino además fue un golpe brutal contra una nación que proyectaba un futuro con independencia y dignidad para todos. Porque nos privaron de la generación más lúcida y comprometida de toda la historia argentina, cuya ausencia hoy se nota. Porque eran los que jamás se iban a enriquecer con un cargo público y que menos aun iban a negociar nuestra soberanía y los derechos del pueblo trabajador, ni con un pacto de Olivos, ni con las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, ni con la Ley de Reforma del Estado, ni con los indultos a los genocidas, ni con la ley Banelco, ni con los megacanjes de la deuda, ni con ninguna otra claudicación ante las imposiciones del Imperio.

Hace dos años el 24 de marzo celebrábamos en esta misma plaza las primeras condenas a los genocidas logradas en nuestra ciudad de Santa Fe en lo que fue la causa Brusa. Estas condenas a los represores que hoy se están logrando así como las restituciones de identidad a los hijos de los desaparecidos, son enormes conquistas populares por las que venimos luchando desde la época misma de la dictadura militar. Pero esa celebración que ya habían empañado con el secuestro y desaparición de Julio López se le sumo el asesinato de nuestra querida compañera Silvia Suppo. Ambos testigos valientes, que no vacilaron en exponer sus desgarradores testimonios, en nombre de sus compañeros que no volvieron del infierno de los campos de concentración, para que los genocidas vayan a la cárcel. Por esa razón, por lo caro que hemos pagado las condenas logradas ya sea en todo el país como en nuestra Santa Fe, con las vidas de Julio y Silvia; es que venimos a repudiar con todas nuestras fuerzas las salidas temporarias otorgadas por el Tribunal Oral Federal a los genocidas Ramos, Brusa y Aevis. Porque estas medidas junto a las prisiones domiciliarias, siempre violadas, y demás prerrogativas que les son otorgadas significan un retroceso en los juicios y condenas logradas al abrirles, mediante estos privilegios, las puertas para que otra vez deambulen por nuestras calles.

Porque además de ser incomprensibles esos beneficios tratándose de criminales de lesa humanidad, representan un peligro para la sociedad y en especial para los testigos que ya han declarado y para los que aun tienen que hacerlo. Porque la desaparición de Julio López y el asesinato de Silvia Suppo así lo indican, mientras que no se pruebe lo contrario, no pueden ser obra más que de estos integrantes del aparato represivo de la dictadura, que en ningún momento mostraron el menor arrepentimiento.

En este 24 de marzo, a cinco años de la derogación de las leyes de la impunidad y del reinicio o comienzo de los juicios contra los crímenes del Terrorismo de Estado, es necesario poner de relieve la responsabilidad de un sector importante del  Poder Judicial en el atraso de los juicios contra los Genocidas, la fragmentación de las causas, el maltrato a los sobrevivientes y la falta de investigaciones que no solo den cuenta del destino de nuestros compañeros y del nombre de sus victimarios, sino también –como señalamos más arriba- de quienes fueron los impulsores y beneficiarios de la tragedia que sufrimos. Hace falta un esfuerzo articulado del Poder Ejecutivo y  Legislativo, de todos los ámbitos estatales involucrados en los juicios y de los propios jueces para culminar con éxito la batalla contra la impunidad.
Por esa misma razón hoy, a la vez que apoyamos e impulsamos todos los avances realizados en materia de Derechos Humanos, cuestionamos la promulgación de la llamada “ley antiterrorista”, que pone en manos de los jueces una herramienta que se puede usar contra el pueblo que pelea por sus derechos y convocamos a luchar por su inmediata derogación.

Esta ley que responde a las exigencias del GAFI, el Grupo de Acción Financiera de los países más poderosos del mundo, como condición para que Argentina siga en el llamado “Grupo de los 20”; pone en mano de los jueces una herramienta para la judicialización de la protesta y luchas sociales, complementándose con la continuidad de la Unidad Especial de Procedimientos Judiciales, que habilita a la gendarmería a fotografiar y filmar a los llamados “cabecillas” de las luchas sociales, por indicación de los jueces. La judicialización de la protesta opera sólo contra la clase trabajadora y los pobres de nuestro pueblo y no sobre aquellos que se enriquecen a costa del hambre y la miseria. Eso lo vemos claramente en como nos cuesta sentar en los juicios a los miembros del poder económico que fueron cómplices del genocidio llevado adelante por la dictadura.

Por eso así como hemos logrado la unidad para llevar adelante los juicios contra los genocidas, hacemos un llamado hoy a unirnos para luchar por la derogación de esta ley que es claramente una amenaza para las luchas que desarrolla el pueblo argentino en pos de sus derechos.

Necesitamos fortalecer la unidad en apoyo a los que luchan, para ayudar a sus triunfos y avanzar en el logro de sus justos reclamos.

A los trabajadores de Naranpol que pelean por su derecho al trabajo y a una vida digna para sus familias.

A los habitantes de los barrios más humildes de nuestra ciudad que resisten los desalojos por parte de un municipio que quiere apropiarse de sus tierras para proyectos inmobiliarios y turísticos.

A las comunidades de pueblos originarios que defienden su derecho ancestral a la tierra.

A los trabajadores rurales y habitantes de los pueblos del interior sojero, que sufren y luchan contra las fumigaciones tóxicas.

A los habitantes de las zonas de la megaminería que pelean contra la destrucción del medio ambiente y del saqueo por las mineras trasnacionales y han sido reprimidos.

A los familiares, vecinos y organizaciones que luchan contra el negocio del narcotráfico y contra la impunidad de los crímenes de los tres jóvenes en Rosario, ocurrido al inicio de este año.

Y a todos los que luchan por la justicia y una vida digna para todos.

No puede ser que la democracia siga produciendo muertos como consecuencia de la represión a las luchas populares sean estas en manos de fuerzas de seguridad o privadas, es deber del Estado sea nacional o provinciales asegurar la vida y el derecho a la protesta social y a que estos conflictos se resuelvan sin violencia y a favor los derechos de los más desprotegidos.

Por esta razón se hace imperiosa la necesidad de la restructuración de las fuerzas policiales para desarmar la corrupción que anida en sus estructuras y el apego de estos a los métodos de represión heredaros del terrorismo de estado. Los más de 15 muertos en este último año así nos lo reclaman.

El comunero Javier Chocobar; el joven Diego Bonefoi, asesinado por la policía de un balazo en la cabeza; Nicolás Carrasco y Sergio Cárdenas, asesinados durante la represión policial en los barrios del Alto de Bariloche en junio de 2010; Mariano Ferreyra, el militante de Poder Obrero asesinado por una patota de gremialistas y matones de la Unión Ferroviaria en octubre de 2010 cuando manifestaba junto a trabajadores tercerizados exigiendo el pase a la planta permanente en la Línea Roca; Roberto y Mario López, miembros de la comunidad Qom muertos por la policía formoseña, y el dirigente Mártires López, fallecido en un extraño accidente de tránsito; Bernardo Salgueiro, Emilio Canavari y Rosemary Churapuña, asesinados por la policía durante la represión en el Parque Indoamericano en diciembre de 2010; Ariel Farfán, Félix Reyes, Juan Velázquez y Alejandro Farfán, muertos en julio de 2011 en la localidad jujeña de Libertador General San Martín, durante la toma de tierras del Ingenio Ledesma; Cristian Ferreira, el miembro del Mocase asesinado en el paraje San Antonio, al norte de Santiago del Estero, cuando resistía a un desalojo.
Porque en esas luchas viven las ideas y el compromiso de nuestros compañeros desaparecidos y asesinados. Son continuidad del camino abierto por ellos con tanto amor a su pueblo y compromiso con esta patria latinoamericana. Por eso también están vivos en esta Latinoamérica que recorre nuevos caminos hacia la soberanía y la justicia social a través del ALBA y demás expresiones independientes del Imperio como la UNASUR y la CELAC.

Porque los 30.000 compañeros desaparecidos están aquí en esta Plaza, entre todos nosotros.

Porque vencen nuevamente los dolores en cada grito del Presente Siempre!!

30.000 compañeros detenidos-desaparecidos Presente! Ahora y Siempre!!

POR UNA SOCIEDAD JUSTA COMO LA QUE SOÑARON NUESTROS COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS. VIVA LA LUCHA DE NUESTROS 30 MIL DESAPARECIDOS.

CONTRA LA IMPUNIDAD, JUICIO Y CASTIGO CON CÁRCEL COMÚN Y EFECTIVA PARA TODOS LOS RSPONSABLES, EJECUTORES Y CÓMPLICES DEL GENOCIDIO.

RESTITUCIÓN DE LA IDENTIDAD A LOS JOVENES APROPIADOS DURANTE LA DICTADURA.

APARICIÓN CON VIDA DE JORGE JULIO LÓPEZ. CASTIGO A LOS RESPONSABLES DE SU DESAPARICIÓN.

ESCLARECIMIENTO DEL ASESINATO DE NUESTRA COMPAÑERA SILVIA SUPPO. JUICIO Y CASTIGO PARA SUS RESPONSABLES MATERIALES E INTELECTUALES.

NO A LA REPRESIÓN, CRIMINALIZACIÓN Y JUDICIALIZACIÓN DE LA PROTESTA SOCIAL.

DEROGACIÓN YA DE LA LLAMADA “LEY ANTITERRORISTA”.

30 MIL COMPAÑEROS DETENIDOS DESAPARECIDOS
PRESENTES!!!

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s